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Bienvenido a La Floresta!

¡Bienvenida! ¡Bienvenido! Estás en tu casa, y al explorar este sitio podrás conocer uno de los lugares privilegiados de la Costa de Oro uruguaya, el Balneario La Floresta y en él, apreciar la belleza de la naturaleza, la cordialidad de sus habitantes y vecinos, el esplendor de las mañanas, la ligereza del aire y la serenidad de sus tardes, la incomparable policromía de las salidas y puestas del sol, la provocación irresistible de su mar y sus playas. Acepta esta invitación, vale la pena.

La restauración de la balconada frente al Edificio Floresta, el ex hotel

Creado en 11-09-2015

 

 

El antiguo hotel es un elemento emblemático de nuestro balneario. Es innecesario insistir en la afirmación de su valor histórico –reconocido a comienzos de este año con la declaración de bien patrimonial-, ni abundar en los elogios de su calidad estética. Sería “llover sobre mojado” escribir largas parrafadas para destacar su estructura elegante que preside airosa nuestra rambla y le otorga carácter y personalidad. Está ahí, es parte del paisaje y de nuestra identidad. Es Floresta, es nuestro.

Cruzando la calle, yendo hacia la playa y el mar, se descubre la balconada. Un espacio de cuidado césped, acotado por una baranda de tubos de metal sostenida por una docena larga de pilares de armonioso diseño, similares a los que a principios del siglo pasado engalanaron las costas de retiros famosos: Cannes, Niza, Biarritz, San Sebastián.

Este invierno, con la colaboración decisiva de una familia generosa y siempre dispuesta a favorecer el bien común con sus iniciativas y sus aportes, emprendimos la tarea de restaurar esa balconada que se hallaba en muy malas condiciones y hasta resultaba peligrosa para los niños pequeños que suelen utilizar ese espacio para jugar.

La familia antes mencionada suministró la mano de obra y cupo a la Liga tomar a su cargo los materiales. Se sustituyeron los tubos oxidados o rotos, se afirmaron y repararon los pilares, se pintó el conjunto devolviéndole sus colores originales –el rojo y el blanco-, se limpió de malezas y desperdicios el espacio comprendido entre la baranda y el comienzo de las arenas.

Ahora podemos gozar plenamente de este lugar mágico, y también podemos vigilarlo, cuidarlo, mantenerlo limpio y abierto para todos.

 

 

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