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La restauración de la balconada frente al Edificio Floresta, el ex hotel.

 

 

El antiguo hotel es un elemento emblemático de nuestro balneario. Es innecesario insistir en la afirmación de su valor histórico –reconocido a comienzos de este año con la declaración de bien patrimonial-, ni abundar en los elogios de su calidad estética. Sería “llover sobre mojado” escribir largas parrafadas para destacar su estructura elegante que preside airosa nuestra rambla y le otorga carácter y personalidad. Está ahí, es parte del paisaje y de nuestra identidad. Es Floresta, es nuestro.

Cruzando la calle, yendo hacia la playa y el mar, se descubre la balconada. Un espacio de cuidado césped, acotado por una baranda de tubos de metal sostenida por una docena larga de pilares de armonioso diseño, similares a los que a principios del siglo pasado engalanaron las costas de retiros famosos: Cannes, Niza, Biarritz, San Sebastián.

Este invierno, con la colaboración decisiva de una familia generosa y siempre dispuesta a favorecer el bien común con sus iniciativas y sus aportes, emprendimos la tarea de restaurar esa balconada que se hallaba en muy malas condiciones y hasta resultaba peligrosa para los niños pequeños que suelen utilizar ese espacio para jugar.

La familia antes mencionada suministró la mano de obra y cupo a la Liga tomar a su cargo los materiales. Se sustituyeron los tubos oxidados o rotos, se afirmaron y repararon los pilares, se pintó el conjunto devolviéndole sus colores originales –el rojo y el blanco-, se limpió de malezas y desperdicios el espacio comprendido entre la baranda y el comienzo de las arenas.

Ahora podemos gozar plenamente de este lugar mágico, y también podemos vigilarlo, cuidarlo, mantenerlo limpio y abierto para todos.

 

 

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